En este artículo te quiero contar sobre la fuerza de la Autocompasión y cómo se ha convertido en una gran aliada en mi camino de crecimiento personal y en el acompañamiento que os brindo.

¿Qué es la Compasión?

Antes de hablarte de la Autocompasión quería definirte la palabra Compasión y para ello me gustaría invitarte a imaginar que estás junto a un ser querido que está sufriendo y a preguntarte: ¿Cómo te comportas con ella cuando ves que está sufriendo?, ¿Qué cosas le dices?, ¿En qué tono le hablas? y cualquier otra pregunta que te interese hacerte.

Lo más habitual cuando estamos ante una persona que sufre, es que respondamos a ella con amabilidad y ternura, deseando aliviar su sufrimiento; siendo amables, cuidándola y apoyándola. Esto es la Compasión, la conexión con el dolor de la otra persona y el deseo de alivianarlo.

La compasión nos invita a conectar con el sentimiento de humanidad compartida, a comprender que todas las personas sentimos dolor y sufrimos, por tanto no estamos solas en ello y nos podemos acompañar y apoyar mutuamente.

Lo verdaderamente interesante es que la auténtica Compasión se nutre del amor que recibimos de las demás personas y de  nosotras mismas. Así que para poder ser compasivas con las demás personas y seres necesitamos también cultivar la amabilidad hacia una misma, es decir la Autocompasión.

¿Qué es la Autocompasión?

Ahora me gustaría proponerte que pienses en un momento en el que lo hayas pasado mal tú esta semana (busca algo de intensidad moderada, que sientas que puedes sostener en este momento) y pregúntate: ¿Cómo te has tratado?, ¿En qué tono te has hablado?, ¿Qué cosas te has dicho? y cualquier otra cuestión que necesites hacerte.

No te extrañe que al contestar estas preguntas te des cuenta que cuando se trata de tu propio dolor sueles reaccionar de un modo diferente. Cuando somos nosotras las que sufrimos, solemos responder sintiéndonos culpables, juzgándonos, enfadándonos con nosotras mismas, tratándonos mal, etc. Esto es debido a que las mujeres hemos aprendido a ser muy críticas y exigentes con nosotras mismas para salir adelante frente a las dificultades de la vida. Lo vamos mamando desde que llegamos al mundo. De este modo, suele suceder que cuanto peor lo estamos pasando peor nos tratamos, agravando, sin darnos cuenta, nuestro malestar.

La Autocompasión es la capacidad de reconocer nuestro sufrimiento, de conectar con él y de realizar la acciones que necesitemos para acompañarlo, cuidarnos y alivianarlo.

Kristin Neff en su libro Autocompasión fiera: Cómo las mujeres pueden utilizar la amabilidad para expresarse, empoderarse y crecer. Paidós, 2022", nos cuenta cómo las mujeres somos más compasivas con las demás personas que los hombres, pero más críticas y menos compasivas con nosotras mismas. También habla en él de la importancia de que vayamos siendo conscientes de esta dificultad y podamos ir aprendiendo a tratarnos con amabilidad en medio de nuestro dolor.

Así es, a las mujeres nos suele ser más fácil conectar y acompañar amablemente el dolor ajeno que el propio. De esta manera algo se queda cojo en la ecuación y aparece el malestar en forma de agotamiento, resentimiento, rabia, etc. Nuestra mirada esta puesta afuera y nos olvidamos de nosotras mismas y de nuestras necesidades. Para poder vivir saludablemente necesitamos poner el foco en nosotras, en nuestras necesidades y aprender a satisfacerlas y , desde ahí, cuidar de lo demás. Créeme cuando te digo que este cambio de mirada no es nada egoísta sino indispensable para tu salud a todos los niveles. Tengo más que comprobado que desde el buen trato hacia una misma surge la verdadera Compasión hacia las demás personas y seres del planeta.

Te comparto esta frase que escribí para el artículo ¿Qué es el autocuidado? :

“Cuidarte es un acto de amor hacia ti misma y hacia todo lo que te rodea: las personas, los seres vivos y el planeta”.

Jane Duffill

Este modo machacón y destructivo de tratarnos no es algo elegido sino aprendido, por lo tanto, es algo que si lo deseas puedes ir desaprendiendo y aprendiendo formas más respetuosas de tratarte. A tu ritmo y con el acompañamiento y apoyo que necesites para sostener lo que se mueva en este proceso. A continuación te cuento mi experiencia con la Autocompasión.

¿Cuál es mi experiencia con la Autocompasión?

Si me conoces o has leído sobre mí en la página web sabrás que en mi juventud sufrí un periodo de mucho sufrimiento. La psiquiatra a la que acudí me diagnosticó de depresión ansiosa. Yo lo traduzco como un momento en el que no pude más de dolor y me rompí.

En esa época me pasaba el día muerta de miedo y llorando, mi madre con el deseo de que me sintiera mejor me recomendó apuntarme a un curso de ocho semanas de mindfulness, así que me apunté. Tras acabar el curso el profesor nos recomendó varios libros, uno de ellos trataba sobre la Autocompasión, llamó mi atención y comencé a leerlo. Aún recuerdo mi sorpresa cuando empecé su lectura. Lo que me alucinó es que decía que podía ser amable conmigo misma, es más, que me lo merecía y lo necesitaba para recuperarme. De primeras puede parecer una tontería pero a mí me sorprendió un montón este nuevo mensaje y hoy sigo convencida de que tiene un potencial enorme para la salud individual y colectiva.

El mensaje que había resonado siempre en mi familia, en la sociedad en la que crecí y por tanto en mí, era que para salir adelante me tenía que esforzar, sacrificar y ser exigente y dura conmigo misma, ¿Te suena? Así que eso es lo que estaba haciendo, machacarme continuamente pensando que así podía mejorarme, espabilar y salir adelante. Lo triste es que aunque yo pensaba que este modo de relacionarme conmigo me estaba ayudando, en realidad estaba aumentando mi sufrimiento y destruyéndome.

Al principio me rechinaba mucho esta idea del buen trato, ¿Cómo iba a tratarme bien?, ¿Eso no es de débiles, vagas, irresponsables, etc.? Aparecieron un montón de juicios en mi cabeza, una parte de mí creía que así me iba a conducir hacia una verdadera hecatombe. Por suerte, a pesar del miedo, algo en mi conectó con ello y en medio de mi dolor me hice la promesa de aprender a tratarme con amabilidad. Sé que esa conexión con la Autocompasión fue debida al amor que había recibido en mi vida hasta ese momento. Sí, recibí mucho mal trato pero también tuve la suerte de recibir mucho amor y aunque no lo pudiera ver en ese momento ahora sé que ese amor también emanaba de mi interior. Ese amor me llevó a devorarme el libro y a seguir profundizando en el mundo de la Compasión.

Han pasado muchos años desde entonces, sigo en ello y creo que seguiré toda mi vida soltando el mal trato y nutriendo el buen trato hacia mí misma. A día de hoy, puedo decir, que la Autocompasión y la promesa que me hice de cultivarla cambio mi vida de un modo espectacular, me permitió ir aprendiendo una nueva forma de relacionarme conmigo misma y mi dolor, y comenzar a recuperarme. Me dio la esperanza, fuerza y libertad que necesitaba para comenzar a conocerme, aceptarme, protegerme y cuidarme. Este camino no lo he transitado sola así que doy las gracias a todas las personas lindas que me han acompañado en este camino.

El libro del que os hablo en este apartado es El poder del mindfulness. Libérate de los pensamientos y las emociones autodestructivas. Christopher K. Germer. Paidós, 2013”.

¿Cómo acompaño desde la Compasión?

La compasión transformó mi vida y a su vez mi forma de abordar el acompañamiento que os ofrezco. Uno de los pilares esenciales de mi trabajo es la amabilidad hacia mí misma y hacia vosotras porque, como he dicho antes, la Compasión y la Autocompasión van de la mano, son indivisibles.

Poco a poco al nutrirlas en mí, de un modo natural comencé a ponerlas en práctica en las sesiones y una vez más aluciné de su poder, del impacto positivo que tiene en la salud y el bienestar de todas nosotras. Una de las cosas que más me agradecen las mujeres que acuden a sesiones individuales, grupos y/o talleres conmigo es la amabilidad con las que las trato y fluye en los espacios que juntas creamos. Compartir el buen trato y sentir cómo llega, transforma, se contagia y expande es algo que me emociona mucho y llena de alegría.

El enfoque sensible al trauma del cual te hablo en el artículo Volver al cuerpo de un modo gradual y sensible al trauma me permite brindar la Compasión que todas necesitamos y acompañar a que cada una desarrolle la suya propia de un modo verdaderamente respetuoso.

Debido a mi historia me hace una especial ilusión abordar contigo esta temática y poder compartirla día a día con las mujeres que me rodean y con las que acompaño. Soy una fiel convencida de la fuerza que reside en la Autocompasión y de cómo necesitamos nutrirla en nuestro día a día para recuperar nuestra libertad, fuerza y bienestar. Cualquier duda que te surja no dudes en contactar conmigo y como siempre te invito a dejar un comentario contándonos tu experiencia sobre el tema.

Ir al contenido
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.