En este post quiero explicarte cómo puedes comenzar a transformar el automachaque que te generas en tu día a día, en amor hacia ti misma.

¿Cómo me machaco?

En el post “El machaque hacia mi misma” te hablé de que muchas mujeres tendemos a dañarnos.

Puedes machacarte a través de:

  • Creencias limitantes: “No merezco…, No puedo…, No soy capaz de…, No sirvo para… No está bien…, Soy…”, etc. Son creencias que has ido interiorizando desde la infancia y que limitan tu crecimiento.
  • Actitudes: Al dejarte llevar por la exigencia, la crítica, el juicio, la negatividad, el victimismo, etc.
  • Sentimientos: Al quedarte aferrada a la culpa, al enfado, a la indignación, al miedo, etc.
  • Pensamientos: Cuando por tu cabeza rondan pensamientos como “Soy una inútil, Nada me sale bien, Debería haberlo hecho mejor, etc., y te quedas enganchada a ellos.
  • Lenguaje: En ocasiones exteriorizamos nuestros pensamientos convirtiéndolos en palabras. Un ejemplo de ello es cuando dices en voz alta a ti misma o a otra persona “Qué estúpida soy, Se me da fatal…, Yo nunca voy a poder…, etc.
  • Acciones: Todas las creencias, actitudes, sentimientos, pensamientos y lenguaje afectan directamente a tu manera de ser y estar en el mundo y, por tanto, influyen en la toma de decisiones y acciones que llevas a cabo. Por ejemplo: Puedo creer que bailo muy mal así que cuando estoy en un bar, aunque tenga muchas ganas de bailar, me quedo quieta por miedo a hacer el ridículo.

Observar y tomar consciencia

Al leer la lista anterior probablemente hayas podido identificar uno o varios de los ejemplos citados en ti. Eso es genial porque reconocerlos y observarlos te permitirá comenzar a tomar consciencia de cómo te relacionas contigo misma. Este es un paso esencial para empezar a transformar el automachaque en amor.

El ser consciente de algo es mágico porque te abre la posibilidad de elegir cómo quieres responder ante ello. Por ejemplo: Se te cae un vaso al suelo y se rompe. Observas que te enfadas contigo misma y que emergen en ti pensamientos como “Qué torpe soy, No sé hacer nada bien, etc. Darte cuenta de ello y del malestar que te generan esas afirmaciones te permite decidir cómo quieres seguir actuando, si deseas continuar machacándote o comenzar a tratarte con más amabilidad. 

Aceptar

Ese látigo que vive en tu interior y que te lleva a dañarte es fruto del aprendizaje que has ido interiorizando desde que naciste. No es algo que realices conscientemente sino que es la manera en que has aprendido a cuidarte, tratarte y comportarte contigo misma.

Es muy importante tener en cuenta que te tratas así porque, inconscientemente, crees que es bueno para ti. Te han transmitido que así sobrevivirás, crecerás, aprenderás, te superarás, etc. 

Al comenzar a darte cuenta de que en algunos momentos te dañas puede que sientas cierto malestar, incomodidad y rechazo. Esto es habitual porque todas deseamos ser felices y estar libres de sufrimiento y es duro ver cómo nos machacamos.

En este punto puede serte de gran ayuda darte el permiso de no hacer todo perfecto y aceptar que en este momento de tu vida te tratas de la manera que mejor sabes y puedes. Y tener en cuenta que al igual que aprendiste que este hábito era bueno para ti, ahora, si lo deseas, puedes adquirir nuevos conocimientos que te permitirán transformar el automachaque en amor hacia ti misma.

Transformar el automachaque en amor hacia mi misma

De la misma manera que en ocasiones te machacas, seguro que en otras sabes apoyarte, quererte, valorarte, animarte, tratarte con amabilidad, etc. 

Suele ser en las situaciones difíciles, en las que las cosas no son como deseamos, donde peor nos tratamos. En realidad, en estos momentos, es cuando más cariño necesitamos porque estamos pasándolo mal y sufriendo.

Tras mucho tiempo investigando sobre el tema, he visto que la manera de transformar ese látigo en amor hacia mi misma es:

  1. Tomar consciencia de que me estoy machacando al observar mi manera de responder ante un hecho y el malestar que estoy sintiendo.
  2.  Aceptar el hecho en sí, la manera de responder ante él y mi malestar, tal y como son.
  3.  Abrazar el malestar y el dolor que siento en ese momento ofreciéndome una dosis extra de amor, tratándome con toda la amabilidad y el cariño que puedo.

Por ejemplo: Volviendo al ejemplo del vaso, puede que cuando se me cae un vaso al suelo y se rompe observe que comienzo a machacarme. En ese momento tomo consciencia de cómo estoy reaccionando y del malestar que siento. Aquí se me abre un espacio para decidir cómo quiero seguir respondiendo.

Puedo elegir:

  1. Continuar machacándome con creencias, pensamientos, palabras… como: “Todo me sale mal, Debería haber prestado atención, Qué idiota soy, A ver si aprendo de una vez”, etc.
  2. Aceptar lo que sucede, abrazar mi malestar y empezar a ofrecerme cariño. Para tratarme con amabilidad puedo decirme: “Se me ha caído el vaso porque estaba distraída pensando en otra cosa. Me da mucha pena pero ya no puedo hacer nada, la próxima vez intentaré prestar más atención a lo que estoy haciendo”. 

Las dos maneras de responder son igual de válidas pero tienen resultados muy diferentes en mí:

  1. Con la primera me daño y me género más sufrimiento.
  2. Con la segunda reconozco mi dolor, soy amable conmigo y, a la vez, aprendo de la situación. Esta manera de reaccionar me permitirá crecer, aprender y sobrevivir con mayor bienestar. 

Paciencia, amabilidad y reconocer cada pequeño paso

Puede que al leer mis palabras pienses “qué difícil”. Sin duda alguna es un proceso complejo, pero también es una gran fuente de satisfacción porque fácilmente podrás comenzar a notar pequeños cambios en ti. Transformar el automachaque en amor hacia ti misma te permitirá vivir con mucho más bienestar.

Puede que ante una misma situación respondas 20 veces machacándote pero, poco a poco, con la práctica y la intención de cuidarte llegará un día en que te des cuenta de que reaccionas tratándote con cariño.

Si deseas comenzar a ponerlo en práctica te recomiendo: 

  • Observar cosas sencillas, con poca carga emocional para ti.
  • Soltar las exigencias y conectar con tu deseo de cuidarte.
  • Tomártelo con calma y ser paciente. Todo llegará a su debido tiempo.
  • Tratarte con mucha amabilidad y cariño.
  • Reconocer cada pequeño paso que des aunque pueda parecerte insignificante y felicitarte por ello. Tener la intención de hacer algo bonito para ti ya es motivo de celebración porque es una semillita, que si continuas regando cada día, terminará germinando en algo muy especial 🙂

En las sesiones individuales que ofrezco vamos profundizando en cada uno de los conceptos de los que hablo en el post: Observar, tomar consciencia, mecanismos mentales, regulación emocional, aceptar, transformar, ser paciente, ser amable contigo misma, agradecer, reconocer y celebrar tus éxitos, conectar con tu deseo, soltar expectativas y exigencias, etc.

Espero que el post te sea de utilidad y si te surge alguna pregunta no dudes en escribirme 😉

Un abrazo,

Jane

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